viernes, 14 de septiembre de 2012

DIOS ES TODO LO QUE NECESITO




Dios es y tiene todo lo que necesito. Creo firmemente que para cualquier necesidad que se me presente, Dios tiene la respuesta, tiene la solución… Dios es el antídoto.
Dios es mi rescatador.

A veces he visualizado a Jesús como ese caballero que aparece sobre su hermoso corcel blanco, que me recoge en volandas y después de abrazarme con fuerza me susurra al oído: Tranquila… Todo va a salir bien. Ahora yo me hago cargo de ti.
Jesús se dejó matar por mí.
Y tras vencer a la muerte, viene a por mí…
Mi rescatador.
Soy una criatura frágil, expuesta a innumerables peligros que diariamente atentan contra mi felicidad. Me pueden dañar y herir fácilmente, tanto física como emocionalmente. Y luego están mis seres queridos, que son más importantes que yo misma. Siento que moriría si algo malo les ocurriera. A veces soy muy consciente de lo fácil que sería arrebatarme todo. Dejarme herida, con el corazón sangrando.
Los seres humanos amamos mucho. Sufrimos mucho.
Estoy convencida de que Dios tiene todo lo que necesito para ser feliz. Él puede proteger mi corazón para que no reciba ninguna puñalada mortífera. Es más, puede mantenerme feliz mientras dure mi vida mortal, y sin duda, para toda la eternidad.
El diablo, nuestro enemigo, anda como león rugiente buscando a quien devorar. (1Pedro 5:8)
Jesús dijo que el diablo es un ladrón que viene a robar, matar y destruir. (Juan 10:10)
Muchas veces lo consigue.
Nos roba revelación de Dios. Nos roba entendimiento. Nos arrebata la fe señalándonos lo que vemos con nuestros ojos mortales, haciéndonos olvidar que lo real es lo que ven los ojos espirituales. Hiere a quien más amamos. Mata nuestros sueños de volar alto con mentiras acerca de quién somos. Nos roba la identidad que tenemos en Cristo. Nos hace creer que no tenemos autoridad. Nos aflige con enfermedades y, si puede, con la muerte. Infla nuestro ego hasta el punto de convertirnos en el centro de nuestra existencia. Nos susurra mentiras al oído, haciéndonos creer que seremos más felices si hacemos las cosas a nuestra manera.
El destructor acecha.
Y sin embargo, incluso cuando el diablo ha herido, ha robado o ha matado… sin embargo, los hijos e hijas de Dios todavía tenemos una esperanza. Haga lo que haga, nunca será tan malo como para que Dios no pueda (y quiera) solucionarlo.
“Yo he venido para que tengan vida… y la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)
El rescatador nos ama.
Podemos hacer oídos sordos a las mentiras del destructor, y escuchar lo que Dios DICE. Dios ha HABLADO, y todo lo que habla es una promesa, pues Dios jamás se retracta.
Hay una palabra de Dios para todas las personas a las que les han robado, herido, matado y/o destruido: Dios RESTAURARÁ. Recibe esto en tu corazón y llénate de alegría.
¡Dios te vengará! No hay nada que no quiera hacer por ti. Ni siquiera tienes que convencerle de que lo haga, pues está deseando darte todo lo mejor. Confía en Dios, sabiendo sin ninguna duda que Él es y tiene TODO lo que necesitas. Además, Dios no quiere que vivas mal , sino que quiere verte feliz, con fuerza, con salud, con trabajo, con familia… una vida abundante. Dios anhela hacerte feliz. Ahora bien, creerlo es muy importante… de hecho, es imprescindible:
“… y que se haga tal y como has creído. ” (Mateo 8:13)
Lee atentamente Isaías 61:1-4, y cree. Son los planes de Dios para ti.
El Espíritu de Dios está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas noticias a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor, el día en que nuestro Dios nos vengará de nuestros enemigos. Me ha enviado a consolar a todos los que están de luto, a ordenar que los afligidos de Sión se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto manto de alegría en lugar del espíritu angustiado. Y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
Nota de la autora:
Esta promesa es para los hijos e hijas de Dios. Es muy importante que sepas sin ninguna duda que estás bajo la protección de Dios.Debes saber que Dios está de tu parte. Que eres su hija. No son las “personas buenas” las que gozan del favor de Dios, sino las que saben sin ninguna duda que jamás podrían ser lo suficientemente “buenas” como para merecer nada de Dios,  y por lo tanto, necesitan a Jesús, que es Dios hecho hombre, para que sea su salvador. Si crees esto, y estás convencida de que Jesús recibió el castigo que tú mereces, Dios dice que te recibirá con los brazos abiertos, como hijo, como hija. Porque, por extraordinario que parezca, lo único que Dios quiere, es que estés convencido de esto: De que te creó. De que te amó. De que murió en tu lugar. De que resucitó. Y de que tiene los brazos abiertos para recibirte.

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