jueves, 16 de julio de 2009

... A TI MUJER ...




A ti mujer
que puedo decirte
si ayer te conocì
en tu infortunio
en tu desdicha.

Quisiera ser para tì el confidente
el hombre aquel que tù esperabas
el que en oraciòn a DIOS
para tì reclamabas.

Pero en un osado
atrevimiento yo te digo,
no llores mi niña
no llores mi amada,
sè fuerte, sè valiente
preciosa mujer esforzada.

Afèrrate al DIOS OMNIPOTENTE
que EL es tu ayuda
y tu esperanza,
que allì donde estàs
està EL contigo,
sin reprocharte
sin despreciarte.

Amarga es la realidad
y oscuro el camino que transitas
pero tambièn es una verdad
que sì a CRISTO acudes
tu sendero alumbrarà
tus cargas quitarà
y en su regazo
reposo hallaràs.

No es fàcil
lo que a tì te ha tocado,
pero tampoco es màs
de lo que otros soportaron.

Tù tienes la vida
tù tienes la oportunidad
que otros ya no tuvieron.

Sè esforzada, sè valiente,
sè temida,
sè perfume de olorosos Nardos
que en un vaso de alabastros
se quebranta, se derrama
a los pies de tu DIVINO REDENTOR,
de tu oportuno Socorro,
de tu BENDITO SALVADOR.

Y no temas
y no desmayes,
sòlo cree que DIOS està contigo,
para cuidarte, para escucharte,
para perdonarte, para amarte,
para bendecirte
valerosa mujer esforzada.


BENDITO SEAS TÙ PADRE MÌO
Y EL DIOS DE MI SALVACION,
TODO PASARÀ PERO TÙ SEGUIRAS SIENDO
DIOS GRANDE, DIOS FUERTE, DIOS
TEMIBLE, DIOS ETERNO,
LENTO PARA LA IRA Y GRANDE EN
MISERICORDIA.

lunes, 13 de julio de 2009




Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles. -Si me das fortuna, no me quites la razón. -Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad

Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla, no me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.

Enséñame a querer a la gente como a mí mismo y a no juzgarme como a los demás. No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.

Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso, si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor.....si yo me olvido de ti, nunca te olvides de mí !

viernes, 10 de julio de 2009

EL PERDONAR Y EL DIARIO VIVIR


Una mañana un joven recibió una llamada de su ex-novia, en la cual le decía...

"Yo también sentí lo mismo que tu anoche...Te espero dentro de una hora en el parque, junto al pequeño muelle del lago."

El puso el teléfono en su lugar y su impresión fue un poco aterradora, ya que un día antes había soñado a su ex novia, con la cual había quedado en malos términos y por rencores y orgullos ambos perdieron la comunicación de pareja y amistad.

Tomó una ducha, se arregló y pensó en decirle a sus amigos que ella le había llamado, pero prefirió dejarlo en privacidad... Total, era el momento para que ambos volvieran a cruzar palabras, ya que el orgullo no debe ser eterno, ni mucho menos un castigo en juicio....

El joven se dirigió al parque, se acercó al pequeño muelle y se sentó, observando y pensando que iba a pasar, qué le diría su ex novia? De qué iba hablar?

Miraba a la gente pasar y entre esa gente la vió, su ex novia se acercaba a él de forma misteriosa... la vió extraña, vestía totalmente diferente! No vestía sus ropas frecuentes, ahora vestía un vestido blanco, que hacía ver en su rostro una extraña palidez. Su mirada reflejaba una paz inmensa, lucía tan hermosa. Era como si destellara rayos de luz......

Vestía unos zapatos impecablemente limpios del mismo color del vestido..... El intentó decirle hola pero ella le dijo...

- "Caminemos...."

Ella comenzó la conversación.....

- "He sabido que has estado triste y que has tenido muchos problemas..... Te he soñado llorando... te he escuchado gritar afuera de mi casa... Y no me acercaba a ti, debido a las circunstancias, debido a tontos orgullos. Yo sé que tú no querías saber nada de mí... Y no te culpo... Ambos nos lastimamos demasiado, nos hicimos mucho daño y logramos alejarnos.... No vengo a discutir... No vengo a pedirte perdón..... Solo he venido a decirte que aunque las cosas no se arreglaron en su debido momento ... Yo creo que nunca es tarde.......Sabes? Esperé a que tú me llamaras, para poder platicar... Pero tu llamada nunca llegó....El esperarte... el pensar en ti... Borró mi apetito...Se robó mis días de sol... y me fue venciendo poco a poco.... Sin embargo guarde Fe... y dije 'él llamará'.... Más nunca lo hiciste....No te culpo pero sí te comprendo.... Sé lo que sentiste anoche... sé lo que te pasó, yo también lo sentía en ese momento, pero con mucho más dolor... Grité tu nombre mil veces... y grité mil veces perdón. Qué lástima que no me hayas escuchado... Qué lástima que no me hayas llamado... Pero, ¿sabes amor? Creo que nunca es tarde para perdonar y si te pedí que vinieras al parque fue para entregarte esto.... Ella le entregó en sus manos una cruz, la cual era símbolo del amor de los dos... Esta cruz es mi cuerpo... Esta cruz es quien soy... Te amo y quiero que la conserves contigo por el resto de tu vida...."

El se quedó sin palabras mientras gruesas lágrimas resbalaban por sus mejillas.... La gente lo miraba y lo señalaban.... Alguien le preguntó:

- "Joven: está usted bien?"

Y él respondió:

- "Sí, ¿por qué?"

- "Lo veo caminar y lo veo llorar... Le sucede algo?...."

- "Nada, gracias, simplemente estoy conversando con ella..."

La persona que preguntó se retiró extrañada del lugar...

El acompañó hasta su casa a su ex novia, ella le pidió que por favor la esperara afuera y él accedió... Ella nunca lo hacia esperar en el patio... Se quedó 10 minutos esperando... y no regresaba. De pronto escuchó voces y vió salir de la casa al papá de ella, con cara triste y ojos llorosos... Lo abrazó y le dijo:

- "Se nos fue, se nos fue......."

Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo y entró corriendo a la casa, entró a la recamara de su ex novia... En ella se encontraba la mamá de ella... abrazada del cadáver de la chica, el cual reflejaba en su rostro una profunda tristeza.

El joven, con llanto y un nudo en la garganta, le preguntó a la Señora:

- "Qué sucedió? Dígame que sucedió..."

- "Dice el doctor que murió de tristeza... Ella dejó de comer... dejó de reír....No sabemos si el desamor la alejó de todo... No sabemos si el sentimiento de culpa la hizo infeliz... Te ha dejado esta carta..."

El comenzó a leer....

"Sabes amor? Yo también sentí lo mismo que tú.... El aire empieza a faltarme, Intento gritar pero no puedo, luces blancas iluminan mi recámara...me voy para siempre amor....Gracias por haber ido al Lago... gracias por estar aquí... Aunque en vida no me pudiste perdonar... Sé que ahora lo harás frente a mi....."

El miró el cadáver...

Y sólo dijo:

- "Perdóname tú a mí......"

En el amor, en la amistad...en la familia... no dejemos entrar sentimientos mezquinos en nuestro corazón, como lo son el rencor, el odio, el orgullo, la ira, etc....

Aprendamos a perdonar y a pedir perdón No dejemos que mañana sea demasiado tarde...

Mírense a los ojos... y sientan lo bello que es "vivir y perdonar".

jueves, 9 de julio de 2009

EL ECO DE LA VIDA..





Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh!
Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.

Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí?
¿Quién está ahííí…? Le respondieron.

Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: ¡Cobardeee…!

El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá?
El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención.

Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro!
La voz respondió: ¡Te admirooo...!
Volvió a gritar: ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió: ¡Eres un campeónnn...!

El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.

Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo.

Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando...

Aprendí y decidí... Y así después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar... y decidí no esperar que llegaran las oportunidades, sino salir yo mismo a buscarlas.

Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas mismas está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de tenerle miedo a fallar, o perder y empecé a tenerle miedo a no intentar ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganaba o perdía, ahora lo único que me importa es simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. No llegar a una posición, sino mantenerme.

Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es el derecho a llamar a alguien "Amigo".

Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una manera de vivir.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas... aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar...ahora duermo para soñar.

lunes, 6 de julio de 2009

SI TE ESCONDES DE DIOS


Estaba pensando que muchos de nuestros mejores momentos los perdemos escondiéndonos de Dios.Quizás creas que esto no es así, y que en realidad pasas mucho más tiempo buscándole y que muchas veces no le encuentras pero, amigo, si te detienes un momento a pensar detenidamente en tu día, verás que más son los momentos que te escondes de Dios que los que le buscas.

Tu puedes preguntarme y decir: ¿por qué yo me escondería de Dios? Ah, caminante amigo... ¿por qué se escondió Adán? ¿Cuál fue la razón que lo llevó a ocultarse? Por mucho tiempo solo tuvo del Señor cuidados y amor, ¿qué lo llevó a ocultarse? Todo lo que lo rodeaba le había sido dado, aun había sido suplido en su soledad, ¿por qué se ocultó de El? El temor, primero, por el pecado, por haber sido desobediente. Antes lo compartía todo ahora no quería compartir esa acción. Sus palabras descubrieron sus actos, “tuve miedo, y me escondí”. ¿Por qué debemos tener miedo de Dios? A veces me pregunto ¿pero, si ni siquiera me ocultó a su hijo, su bien mas preciado? Sin embargo me paso mas parte del día pensando en si estoy bien oculto. ¿Acaso tu crees que no?

Es el tiempo que perdemos escondiéndonos de El, olvidando que El, ya lo proveyó todo, que hoy podemos entrar en Su Presencia sin temor, que a pesar de nuestra debilidad hoy tenemos pieles eternas para cubrirnos, tenemos su sangre porque de la misma manera que en el Edén, hoy sigue amándonos y mostrándonos cuanto nos ama, que quizás en realidad lo que no alcanzamos hoy es solo porque en nuestro afán de escondernos caminamos en la oscuridad, cuando El nos quiere hacer andar a su luz. Tal vez sería bueno que saliéramos de nuestros escondites y le dijéramos: "Señor, he pecado, Señor no alcanzo, Señor no puedo, o Señor no me siento digno, estoy desnudo y solo quiero esconderme", o como Pedro decirle: "Apártate de mi que soy un hombre pecador", o simplemente: "Sálvame Señor porque perezco", quizás eso nos daría la posibilidad de caminar en su luz, pues en sus ojos ya estamos.

Aunque pensemos que podemos escondernos de El, eso es imposible, y sencillamente es imposible porque El nos ama de tal manera que aun en nuestro más horrible pecado no puede dejar de vernos a través del velo de la carne y cubiertos por la sangre, ¿tu puedes entender eso? No necesitas hojas de higuera para cubrirte, no tienes necesidad de esconderte, El ya proveyó tus vestidos, tu cubierta. Entiendo el corazón de Dios en una pequeña parte pues soy padre, y amo a mis hijos y no importa lo que hagan siempre hay un lugar más para amarlos en sus errores, aunque me duelan y me dañen... son mis hijos, eso no cambiará nunca. Hoy son ya adolescentes, hombres, y todavía cuando los miro parece que los veo cuanto tenían apenas unos años, y me arrancan sonrisas a pesar de sus equivocaciones, y quisiera que nunca tuvieran que sufrir ni tener necesidad, y a veces casi mudo los veo equivocarse y sé que van a tropezar pero callo para estar allí cuando necesiten levantarse.

Tal vez, pienses que soy un buen madre, yo te digo que no, que soy insuficiente, que también lucho con mis errores y mis equivocaciones, y a veces también me escondo, pensando que no verá mis equivocaciones o pecados pero, ¿sabes? lo que me alienta es saber justamente que Él los vé, y que si yo naturalmente siendo un hombre malo trato de hacer lo bueno, cuanto más El, que todo en El es amor, que a pesar de todo sigue todavía proveyéndome para que en cada equivocación regrese y en cada caída me levante, por eso amigo te digo que el mejor momento a veces lo perdemos escondiéndonos pues si no nos escondiéramos en esos momentos de error y pecado y saliéramos a El mostrando nuestras miserias, no encontraríamos juicio sino paciencia, no sentiríamos azotes sino caricias y en medio de nuestras lágrimas veríamos las suyas entremezcladas con las nuestras y sentiríamos sus brazos abrazándonos y vistiéndonos.

Tal vez, sea el tiempo de dejar de esconderte pues al fin El te conoce tal cual eres y no hay nada que le puedas ocultar y por si no lo sabías TE AMA y te amó desde el principio, así sin más y quiere ayudarte a cubrir tu desnudez...

sábado, 4 de julio de 2009

AYUDAME SEÑOR


Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.

Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.

Si me das fortuna, no me quites la felicidad.

Si me das fuerza, no me quites la razón.

Si me das éxito, no me quites la humildad.

Si me das humildad, no me quites la dignidad.

Ayúdame siempre a ver el otro lado de la medalla.

No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar como yo.

Enséñame a querer a la gente como a mi mismo y a juzgarme como a los demás.

No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.

Mas bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.

Enséñame que perdonar es lo mas grande del fuerte y que la venganza es la señal primitiva del débil.

Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza.

Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para triunfar del fracaso.

Si yo fallara a la gente, dame valor para disculparme.

Si la gente fallara conmigo, dame valor para perdonar.

Señor, si yo me olvido de ti, no te olvides de mi.

Amen.

jueves, 2 de julio de 2009

COMO SALIR DE LA DEPRESION ..


La depresión es una condición que se distingue por sentimientos de falta de valía, decaimiento y angustia. La persona deprimida es desdichada y tiene un concepto pesimista de la vida. Es vulnerable a lo amenazante y hasta las frustraciones insignificantes pueden aumentar sus sentimientos depresivos. El individuo piensa que todo cuanto hace le sale mal. Se siente incompetente e indigno del amor y el respeto del prójimo. En suma, tiene un inadecuado concepto de sí mismo. Las formas más graves de depresión pueden parar en intentos suicidas.

Quien padece depresión suele tener fuertes sentimientos de culpa. Se juzga pecador e indigno y cree merecer castigo por sus faltas, pecados e incapacidad. Puede angustiarse continuamente por algún acto cometido muchos años atrás, y no logra eliminar los sentimientos de culpa y preocupación. Por sentirse indigno y pecador, interpreta mal la Palabra de Dios, fijando la atención sólo en los versículos de juicio y condenación. Parece incapaz de aceptar el bondadoso plan de amor y el perdón de Dios, como lo presentan las Sagradas Escrituras, porque se siente indigno de amor y perdón.

Hay que trazar una distinción clínica entre quien padece una reacción depresiva sicótica y quien sufre de reacción depresiva neurótica. La depresión neurótica suele ser más situacional que la sicótica, y su origen a menudo puede hallarse en un suceso precipitante. La victima de depresión sicótica por lo común ha tenido una larga historia de continuados períodos de tristeza y episodios depresivos. En las reacciones depresivas neuróticas no aparece esas ideas falsas fijas, que presentan resistencia a ser cambiadas y alucinaciones frecuentes en quienes sufren depresión sicótica. La persona deprimida es esencialmente un individuo en quien, desde muchos años, viene forjándose sentimientos de indignidad.

El rechazamiento de parte de los padres es un factor frecuente en la experiencia infantil de la persona deprimida. Los padres han hecho en esos años muchas cosas para que el niño se sintiera incapaz. Quizá no hayan dedicado suficiente tiempo a su compañía y le hayan negado la atención y el afecto necesarios. Esta falta de amor es factor básico en muchos casos de depresión.

Los padres demasiado censuradores también hacen que en la persona surjan graves sentimientos de incompetencia que paran en depresión. En vez de alentar al niño y alabarlo cuando realiza algo, puede que lo critiquen por no haberla realizado mejor. Los padres pueden mostrarse contrariados cuando el hijo no obtiene calificaciones excelentes en sus estudios. En vez de animarlo y alabarlo por sus esfuerzos, lo reprenden y critican. Esto hace que el niño considere mínimo su valor y creo que lo único que le queda es fracasar. Situaciones similares, multiplicadas con el correr de los años, son la raíz de muchos casos de grave depresión. La critica de los padres puede también asumir forma pasiva. Al desentenderse del niño, no dedicarle tiempo o descuidarlo, los padres pueden demostrar su disgusto hacia él.

La crueldad de los padres es otro factor en muchos casos de depresión. A veces, el rechazamiento paterno sobrepasa en mucho los límites normales; los padres son excesivamente castigadores y abusan en lo físico. Algunos niños son sometidos a castigos físicos casi insoportables a manos de padres que también sufren graves desajustes.

Inconscientes sentimientos hostiles suelen también ir asociados a los sentimientos depresivos. Una interesante dinámica a menudo aparece en la persona deprimida. Criada en su hogar falto de afecto y seguridad, la persona puede haberse formado fuertes sentimientos de indignidad y pecaminosidad. Tiene profundo resentimiento por el mal trato que sus padres le han dado, pero teme expresar esa hostilidad hacia ellos. De expresar esa hostilidad hacia los padres u otras personas, sería rechazada y perdería el poco amor y apoyo con que cuenta.. De adulta, cuando se la pone en situación frustrante, tiene miedo de culpar a otra persona. Sintiéndose indigna e incapaz, la persona deprimida se echa entonces la culpa del problema, aunque haya sido enteramente culpa ajena. Esta forma intro- punitiva de manejar la hostilidad es una frecuente dinámica de la depresión.

Una pasada experiencia traumática puede ser la raíz de los sentimientos depresivos. La trágica pérdida de un ser amado o una significativa experiencia sexual de la niñez suelen aparecer como factores en graves casos de depresión.

Los sicoanalistas teóricos subrayan la importancia de los conflictos entre los “impulsos instintivos” y las exigencias de la sociedad. Los impulsos del sexo y de la hostilidad son especialmente prominentes en esta orientación. Estos teóricos indican que el individuo tiene necesidad de satisfacer el biológico impulso sexual y desahogar sus sentimientos hostiles. Como esta conducta es socialmente inaceptable, hay que reprimir dichos impulsos. Esa represión provoca la ansiedad y aparece como causa importante en muchas neurosis. No sabe aceptar la universalidad de los instintos reprimidos en la formación de la conducta neurótica, por esas dinámicas a menudo desempeñan papel importante en los trastornos neuróticos.

Además de las múltiples experiencias infantiles que pueda llevar a la depresión, hay una cantidad de factores de la vida posterior que pueden provocar mucha ansiedad y depresión neurótica. Muchas veces la persona tiene experiencias normales en su niñez, pero al llegar a adulto encara situaciones que pueden provocarle dificultades de ajuste. Probablemente las experiencias más comunes del adulto giren en torne a las dificultades conyugales. Muchas veces, una joven se casa con un hombre cuyo grave desequilibrio no se note antes de la boda. Más adelante, a veces después de varios años, comienzan a revelarse en muchas formas los trastornos de su personalidad. El marido puede volverse grosero con su esposa, darse a la bebida o al concubinato. La mujer ha tenido un nivel de ajuste adecuado pero estas nuevas crisis y frustraciones comienzan a elevar su nivel de ansiedad y a provocar mucha angustia y depresión.

En ciertos casos de depresión la persona se halla particularmente turbada por algún pecado pasado. Hay caso en que un pecado es especialmente amenazador y perturbador para la persona por las enseñanzas que ésta recibió en la niñez. Si la persona cae luego en ese pecado, no logra librarse de la torturante sensación de culpa y depresión. En individuos adecuadamente equilibrados, esa experiencia pecaminosa no se volverá tortura perenne. La persona bien equilibrada acude a Dios en busca de perdón y reconoce que el pecado ha sido perdonado.

Las ventajas secundarias (derivadas de una enfermedad) desempeñan papel importante en la depresión. La dinámica en este caso es que quien se siente indigno y deprimido puede recibir cariño y atención mediante su enfermedad. Sintiéndose malquerido y superfluo, mediante este mecanismo el individuo puede obtener cierta atención de un ser amado. Tal conducta ha de interpretarse como anhelo por satisfacer necesidades emocionales.